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| Revist@ Digit@l del IES Ciudad los Angeles |
MEDIO AMBIENTE |
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La frecuencia con la que se producen determinados fenómenos meteorológicos como por ejemplo las sequías extremas, las precipitaciones intensas seguidas de inundaciones y avenidas, los huracanes en constante formación sobre los océanos en determinadas épocas del año, esperando alineados para liberar su potencial destructor sobre el continente, las intensidades y las |
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magnitudes de los riesgos asociados, incrementados de forma notable, junto con la constatación empírica de las consecuencias previstas en los modelos climáticos, como es el caso de la fusión de los glaciares de altitud y latitud en diversas zonas del globo, entre otras muchas; han llevado a la mayor parte de los científicos agrupados en el IPCC (Panel Intergubernamental para el Cambio Climático) a concluir, y así lo presentaron en la Cumbre del Clima celebrada en diciembre de 2007 en Bali, que puede darse la posibilidad de un cambio climático drástico en un futuro más o menos inmediato. Estimándose además, la existencia de un punto crítico o de no retorno cuando la temperatura media de la Tierra se incremente en 2º C sobre la temperatura media actual; por lo que, de seguir así, y en el caso de cumplirse las predicciones, debemos prepararnos para un futuro bastante más comprometido ambientalmente de lo que ya lo está en la actualidad y con consecuencias graves o muy graves para la diversidad, y, en especial, para la especie humana. Ni que decir tiene que la causa de tal comportamiento climático guarda relación con la actividad humana, debido a los muchos años de emisión de gases contaminantes derivados de la combustión de los combustibles fósiles empleados en la industria, en el transporte o en la calefacción, entre otras acciones no menos onerosas para el medio en general y para la atmósfera en particular. Constatada la existencia del problema, de un grave problema prácticamente seguro, hasta hace relativamente poco tiempo únicamente se hablaba de los costes imprevistos que el posible cambio climático produciría, o lo que es lo mismo, de una economía de enormes pasivos, al incidir los efectos del cambio sobre los bienes humanos. |
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Sequía extrema |
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Si bien resulta prioritario atajar las causas que lo desencadena, la mentalidad ha cambiado, y aún en el caso de que las previsiones sean ciertas, surgen nuevas posibilidades económicas y no sólo en el balance de costes, sino de activos que hacen o pueden hacer cierto aquel dicho español que dice que “no hay mal que por bien no venga”.
Nuevas posibilidades de negocio, muchas y en muchos campos, como muchas son las empresas implicadas tanto nacionales como multinacionales que se están posicionando en este sentido, y que en algunos casos no sólo son negocios quiméricos sino que están hoy en día ya en plena producción, expansión y generación de las correspondientes ganancias. No puede ni debe verse en esto, al menos “a priori”, ninguna connotación peyorativa, es decir, el hecho negociable en sí es perfectamente lícito, utilizando las propias palabras de los economistas, son únicamente: “posibilidades abiertas ( económicas ) para los que apuesten por un desarrollo sostenible” , “amplio futuro para los emprendedores”, (empresarios) o, “negocios factibles para tecnologías eficientes ”. Negocios que ya están incluso cuantificados y cuyas ganancias potenciales se estiman en cifras que rondan el medio billón, ¡medio billón¡ de euros para mediados de siglo.
El listado de actividades “negociables” es amplio, yendo lógicamente desde las que operan en el campo energético al de la alimentación pasando por el de los transportes, la obtención de recursos, el tratamiento sanitario,… . A modo de ejemplo, en el que ni mucho menos están todos los que son, estos son algunos de los escenarios futuribles concretos con intensa actividad económica en relación con el cambio climático: Industria energética. Tecnologías eficientes en carbono/Desarrollo sostenible. (MDL). Captura de dióxido de carbono. Energías renovables/Energías alternativas. Biocombustibles. Hidrógeno. Arquitectura ecológica. Automoción. Seguros/Gestión del riesgo. Biotecnología. Tratamiento de Agua/Recursos hídricos.
I + D+ i. Etc. |
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El previsible cambio que debe producirse en la producción de energía eléctrica está inducido por el agotamiento de los combustibles fósiles y sus derivados, por los efectos asociados a su consumo, como es la contaminación atmosférica y, sobre todo, por sus consecuencias ambientales, lo que ha llevado a la industria energética a ir reajustando su actividad a las nuevas tendencias. Y además, por doble vía: el probable y factible, (según sus defensores), resurgimiento de las propuestas “clásicas” nucleoléctricas para la obtención de energía y, la floreciente neoindustria especializada en las energías renovables. La industria eléctrica a partir de la opción nuclear de fisión promete nuevos reactores, (los de III-IV generación que estarán operativos en el periodo de tiempo comprendido entre 2008-2030); los cuales aportarían las ventajas de los actuales, a saber: energía abundante, continua y limpia, (entendiendo como limpia la ausencia de emisión de gases de efecto invernadero), más otras nuevas ligadas a la perfección y automatización alcanzada en los sistemas de producción y de seguridad, que evitarían considerablemente los posibles riesgos achacables al fallo humano, y la disminución, que no eliminación, del volumen de los residuos producidos. Que siguen existiendo como inconveniente más grave al persistir la duda de qué hacer con ellos junto con los costes económicos de la construcción de la central . En este sentido, dos de las potencias nucleares europeas, Francia e Inglaterra, con sus correspondientes empresas; (la primera con casi un 80 % de la energía que produce y consume por medios nucleares, 20 % la segunda); apuestan claramente por una cooperación económica para potenciar la construcción de nuevas centrales nucleares, tanto en su territorio como en los países vecinos o en aquellos interesados |
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Energía eólica |
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Central nuclear
(pntic.mec.es) |
en esta técnica, (siempre que sean no conflictivos o aliados). De momento, ya han mostrado interés en reconsiderar su posición energética nuclear países como Alemania, Finlandia, China, Corea del Sur, Japón, entre otros).
La posibilidad del negocio nuclear se amplia si se consideran otros aspectos colaterales importantes donde fluiría y fluye el dinero de forma considerable como son: el desmantelamiento de las centrales antiguas y el tratamiento de los residuos radiactivos, de los que algunos países entre los citados poseen empresas con la suficiente experiencia científica y los medios técnicos oportunos, lo que les supondría suficientes “royalties” para sus arcas.
Entre los negocios futuros relacionados con la energía nuclear no pueden descartarse tampoco los que surjan en su momento por la hipotética energía nuclear de fusión, en investigación más o menos avanzada actual, que lógicamente abre ahora mismo y abrirá nuevos territorios económicos inexplorados aún, sobre todo en lo relacionado con la técnica que la hará posible en el futuro más o menos inmediato.
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Evidentemente, la industria tradicional, asentada en la combustión indiscriminada de los combustibles fósiles reajusta su modelo productivo a los llamados “Mecanismos de Desarrollo limpios”, (MDL), propuestas salidas de los acuerdos internacionales, como es el Protocolo de Kioto, que pretenden reducir las emisiones contaminantes. Lo que les permite tanto individualmente como empresa como al país que las acoge compensar la emisión de G.E.I, (gases de efecto invernadero), mediante distintas acciones, como son: el empleo de tecnología específica no contaminante, la mejora de la eficacia energética de los sistemas existentes,… . Convertir o reconvertir industrias originalmente contaminantes en otras con tecnología eficaz para reducir o eliminar la contaminación es puro negocio. Por ejemplo, desarrollando infraestructuras y técnicas que permitan capturar el dióxido de carbono producido en las propias fábricas para tratarlo adecuadamente para su traslado, (plantas de licuación) y almacén en las condiciones ideales en el subsuelo, |
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(similar al tratamiento futuro de los residuos radiactivos en los A.G.P, Almacenamientos Geológicos Profundos). Para ello, deben desarrollarse nuevas técnicas de perforación, estanqueidad y eficacia de los sistemas, mantenimiento, seguridad, que abren el abanico negociable. Alrededor de los MDL gira también el posible comercio, (esperemos que no mercadeo) de los llamados derechos de emisión de carbono, que prevén la transferencia de tecnología, (economía de nuevo) del Norte industrializado (productor) al Sur en desarrollo, (consumidor) para posibilitar en éste un desarrollo sostenible de acuerdo con las nuevas necesidades ambientales a cambio de los correspondientes derechos de emisión.
En relación con las energías alternativas, caso de la eólica, solar térmica y fotovoltaica, energía geotérmica, de la biomasa, mareomotriz ... , hay que apuntar que las posibilidades de negocio hace tiempo que dejaron de ser hipotéticas para convertirse en una realidad. |
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Las ventajas ambientales que presentan estas energías son evidentes mientras que los inconvenientes, que también los tienen, se pueden soslayar en parte en cuanto se consigan mecanismos técnicos más eficaces y baratos en relación con la producción, la acumulación o el transporte de la energía producida. El hipotético resurgimiento de la opción nuclear y la aplicación práctica intensiva de las energías alternativas como sustitutivas de los combustibles fósiles está muy bien (en el caso de creerlo así, sobre todo en la primera opción). Sin embargo, tanto una como las otras tienen un inconveniente manifiesto, y es que su uso en el transporte en cualquiera de sus modalidades, (aéreo, naval o por carretera) no deja de ser una utopía más. |
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Huerto solar |
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No hay, hoy por hoy, alternativa en este campo a los combustibles fósiles (que constituyen un 98% de la demanda) a menos que apliquemos la investigación y la técnica desarrollada a expensas de ella en dos sectores ampliamente negociables, el de los biocombustibles y el del hidrógeno aplicado a los motores eléctricos.
Los biocombustibles, son combustibles que se obtienen a partir de la biomasa vegetal en dos variedades fundamentales: el biodiesel y el bioetanol. El biodiesel se extrae por un proceso industrial de esterificación y transesterificación aplicado a productos oleaginosos derivados de plantas como la colza, la palma o la soja, que se emplea como sustituto parcial, en diversas proporciones, del gasóleo tradicional (o petrodiesel) de automoción. Mientras que el biotanol es un alcohol que se produce a partir de la fermentación de plantas cerealistas ricas en azúcares, como el maíz, la caña y la remolacha entre otras. Mezclado convenientemente con la gasolina en proporciones bajas pone en movimiento los vehículos útiles con este combustible sin necesidad de modificar los motores; si bien para la sustitución casi masiva de la gasolina deben tratarse aquellos de forma específica. (Nuevos negocios en motores de automoción). Por tanto, los negocios factibles en relación con el transporte se vislumbran por dos caminos, el de la construcción de factorías de vehículos adaptados a los nuevos combustibles y las de las plantas de elaboración de biocombustibles. Las ventajas de los biocombustibles como alternativa a los combustibles fósiles, entre las que se suelen destacar, entre otras: su origen vegetal, su renovabilidad, su emisión reducida de CO 2 (siempre menor que la absorbida por los vegetales en la fotosíntesis), su nula producción de hollín, la ausencia de emisión de gases sulfurosos, de bencenos y demás sustancias cancerígenas, deben compensarse con los inconvenientes, esencialmente, la imposibilidad de alcanzar los máximos de producción precisos para compensar las necesidades de combustibles fósiles actuales, las cuales, por cierto, están en franco crecimiento. |
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Pero quizás sea aún más importante el segundo. Los países consumidores precisarían importar ingentes cantidades de biocombustibles para mantener su actividad en las cuotas de producción actuales. Lo que conlleva implícitamente la necesidad de grandes espacios para cultivar, ya sea en sus territorios ya en los países subdesarrollados o en vías de desarrollo, para lo cual es preciso deforestar, emplear masivamente fertilizantes, herbicidas, plaguicidas en el crecimiento vegetal, recursos hídricos, asumir la pérdida de biodiversidad asociada a los monocultivos, el empobrecimiento del suelo, y, en definitiva, el colapso de los sistemas agrarios y socio-económicos de estos países por la correspondiente subida de los precios agrícolas. Por todo ello, lo que en un principio parecía la panacea alternativa y ecológica, ha empezado a cuestionarse de forma activa. De todas formas hay que señalar también la existencia de nuevas técnicas de investigación en biocombustibles, lo que significa a su vez nuevas líneas por abrir en los negocios industriales en este sector, que están permitiendo la consecución de nuevas generaciones más avanzadas de estos productos, sin tener que recurrir a las plantas tradicionales, aquellas que forman parte de la dieta mundial.
La otra opción por emplear en el transporte es la utilización del hidrógeno como combustible en la automoción. La industria automovilística esta inmersa ya en la consecución de vehículos eléctricos movidos por pilas de hidrógeno. |
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Campos de maíz (www.biodiesel.com.) |
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Autobús de hidrógeno
(www.interempresas.net/fotos/40679.jpeg)
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Si bien las ventajas del uso del hidrógeno son evidentes al tratarse de una energía limpia y renovable, los inconvenientes son de momento insolubles, (presenta graves dificultades de almacén, de autonomía, reducida a 100-150 kms, de recarga obligada continua, etc), aunque de hecho la investigación deja abierta la puerta al negocio rentable como después lo será la aplicación industrial de los resultados, en unos 30 años según los expertos. No solo la industria es susceptible de negocios en relación con el medio ambiente. También hay otros negocios emergentes y florecientes en el campo de la urbanística, piénsese en la llamada arquitectura climática , que busca conseguir edificios inteligentes, ecológicos, sostenibles, que precisan innovadoras formas de diseño, de construcción para el aprovechamiento energético, de aislamiento, con la correspondiente necesidad de una industria paralela que suministre los materiales precisos. |
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O de las compañías de potabilización, suministro y depuración de agua, presentes ineludiblemente en cualquier ciudad e industria. De biotecnología aplicada a la recuperación de espacios degradados, accidentes, etcétera. Así como las consultorías y asesorías en el campo ambiental, jurídico-ambiental, o científico-técnico aplicadas al medio ambiente.
Incluso el cambio climático penetra en campos tan dispares y alejados de él que resulta difícil pensar en ellos, por ejemplo, los especializados en la gestión del riesgo, el de los seguros. Los riesgos naturales derivados de las nuevas condiciones climáticas al activarse ocasionan daños personales y materiales en cualquier sector en el que se quiera pensar: agrícola, ganadero, industrial, inmobiliario, etcétera, cuantificados en muchos millones de euros de los que sólo una mínima parte está asegurada, y en los que los expertos del ramo han intuido sus posibilidades de negocio facilitando la correspondiente cobertura económica del riesgo.
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Arquitectura climática (sned.dgd.uaa.mx/arquitectura/images/stories/i.) |
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En definitiva, ¿Servirán todos estos esfuerzos (y negocios) para solucionar el problema del cambio climático? ¿Es posible el equilibrio entre economía y ecología? Algunos piensan que aunque las posibilidades de negocio sigan ampliándose, “el cambio climático predicho no es bueno para nadie”, mientras tanto deberemos seguir esperando que no se llegue, como en muchas ocasiones, a cumplirse también otro dicho español que dice: “A río revuelto ganancia de pescadores”.
Gaspar T. Jimeno Diestro.Prof. Biología y Geología.
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