Intercambio Madrid-Campobasso 2011
El 3 de Febrero llegaban a Madrid nuestros italianos, pero debido a un accidente en Roma perdieron el vuelo, así que tuvieron que esperar al vuelo del día siguiente. Les teníamos montado una recepción con cosillas para picar. Al rato fuimos de excursión los alumnos del 1.3 con ellos al Palacio Real y a enseñarles el centro de Madrid. A las 14.30 llegamos al intituto donde todos nos esperaban. Cada uno cogió a su italian@ correspondiente y a casa. Yo ese día estaba muy nerviosa, solo pedía que mi italiana fuera charlatana, que no se callara y así fue, congeniamos muy bien y teníamos que pedirnos el turno de palabra ya que ninguna de las dos callábamos. La suerte también fue que Carlotta hablaba español y eso facilitó la convivencia, sobre todo con mi madre que no habla inglés y con su madre que solo hablaba italiano. Se instaló muy bien, trajo regalos para todos y al ratito nos fuimos a limpiar el local que habíamos alquilado para pasar la noche todos juntos. El sábado nos fuimos de compras con mi madre y Sara con su italiana Antonietta, nos echamos unas risas porque ambas italianas querían las mismas zapatillas y el mismo número y no las había y entre tanto una se dejó la cámara de fotos en una tienda, luego la encontramos.... en fin...todo un desastre! Todos lo días fueron geniales exceptuando las bajas de italianos que hubo (entre ellos Carlotta). Nos despedimos todos llorando y contando los días que quedaban para volver a vernos. En su casa todo marchó también muy bien. Yo dormía en un pequeño cuarto de invitados. El primer día para comer yo me esperaba un pedazo plato de pasta, pero ese fue mi primer chasco, había pulpo con guisantes (odio el pulpo y odio los guisantes) les dije que estaba muy bueno, tenía que caerles bien ¿no? Así que me lo comí sin respirar y muy rápido para no sufrir, entonces su madre se pensó que me había quedado con hambre y yo la dije que no, que no quería más, ella insistió y me echó doble ración, NO ME LO PODÍA CREER! Allí nos trataron a todos genial, fuimos a la playa, a Pompeya, a Nápoles, incluso a un pueblecito dónde fabricaban campanas para todo el mundo (Agnore) Me encantó la experiencia y con nuestros “papis postizos” (Juanma y Pilar) que estaban siempre pendientes de nosotros, que nos trataban bien y todas esas preocupaciones innecesarias que hacen que te sientas mejor. Los pobrecillos que mal lo pasaron cuando nos despedíamos, cuando nos conseguían meter en el bus para marcharnos al aeropuerto, alguien se escapaba para seguir dando besos y abrazos y así durante 10 minutos, aunque ellos nos entendían, ya estaban acostumbrados al útimo día. UNA DE LAS MEJORES EXPERIENCIAS DE MI VIDA. Indara Fernández. 1º 3 |