La película se desarrolla en una pequeña ciudad norteamericana donde se enfrenta George Bailey (James Stewart) ,accionista mayoritario de una pequeña empresa de préstamos para construir viviendas y El todopoderoso Henry F. Potter (Lionel Barrymore) propietario del único banco. Al final la unión de la clase media que apoya a George vence al millonario. La película cautiva al espectador por la gran carga emotiva que desprende toda ella y que explota al final cuando todos los amigos y vecinos acuden en masa para ayudar al protagonista. Esto unido a la aparición de un ángel de segunda clase que evita su suicidio la convierten en la más convincente y conmovedora película navideña. Pero todo esto no sería posible sin James Stewart, su protagonista, ese actor aparentemente frágil y largirucho que pasa de la comedia al drama con pasmosa facilidad. Va a interpretar con este director otras dos películas Vive como quieras y Caballero sin espada pero él mismo no dudó en escoger ¡Qué bello es vivir! como la mejor interpretación de su dilatada carrera. Es una comedia agridulce en la que en los momentos más desesperados el protagonista exclama ¡Ojalá no hubiese nacido !, frente a esto ,el ángel que aparece y que evita su suicidio responde: La vida de cada hombre afecta muchas vidas y si él no está deja un terrible hueco . En esta frase se resume todo el contenido último de la película , por encima del simple carácter optimista y milagrero . La película es una defensa de la generosidad, la solidaridad y, sobre todo, de la amistad. El hermano del protagonista, al final de ella,le dice que es el hombre más rico de la ciudad , se sobreentiende que por los amigos que tiene .Es recomendable de ver en cualquier momento, no sólo en Navidad, porque reconcilia a cualquier ser humano con la vida y supone un bálsamo frente al desaliento y la desesperación. |