El día 17 de julio de 1936 en Marruecos, 18 en la península, parte del ejército se había alzado en armas contra el gobierno legítimo de la República. Tras el fracaso de la sublevación militar en controlar todo el país en julio de 1936, los militares rebeldes se plantean como principal objetivo la conquista de Madrid. Las tropas de Mola desde el Norte y las de Franco desde el Sur se dirigen hacia la capital. El avance de Mola fue frenado por las milicias madrileñas en la Sierra de Guadarrama tras duros combates ( especialmente en el Alto del León). Las tropas de Franco partieron de Sevilla y por Mérida y Talavera se dirigieron hacia Madrid. Tras dar un rodeo por Toledo para liberar a los defensores del Alcázar, llegaron a las puertas de Madrid por las carreteras de Andalucía y Extremadura, ante los sucesivos fracasos de las tropas republicanas por frenar su avance. Dentro de este avance, el entonces pueblo de Villaverde fue conquistado el día 6 de noviembre. El asalto directo sobre la ciudad se inició el 7 de noviembre. El gobierno republicano, dando por perdida la ciudad, se había trasladado a Valencia, encomendando la defensa al General Miaja. Éste, al frente de la Junta de Defensa de Madrid, y con la valiosa colaboración estratégica del teniente coronel Vicente Rojo, logrará frenar el ataque de las tropas nacionales, mandadas por Varela. El plan de éste contemplaba dos ataques: uno a lo largo del Manzanares, desde el puente de Legazpi hasta el de Segovia, con el objetivo de conquistar los puentes, y otro, el principal, a través de la Casa de Campo. Los madrileños, cuya moral era muy elevada, se aprestan a la defensa. Con la ayuda de las Brigadas Internacionales frenan a las tropas nacionales tras durísimnos combates que duraron casi todo el mes de noviembre de 1936. La zona donde se desarrollaron los más encarnizados enfrentamientos fueron la Casa de Campo y la Ciudad Universitaria, única zona al este del Manzanares que controlaron las tropas nacionales, que lograron formar una estrecha cuña cuyo vértice era el hospital Clínico y a la que sólo se podía acceder mediante la “pasarela de la muerte”. |