- ¿Cómo y cuándo nació su vocación de escritor?. Mi vocación original ha sido la de ser periodista, conocer otras realidades, la posibilidad de viajar, contar lo que pasaba en el mundo . Siempre la he considerado una vocación romántica en la cual la principal razón era la de adquirir conocimientos. La de escritor ha sido una vocación tardía . - Vd está vinculado desde hace mucho tiempo como periodista a la Ruta Quetzal. ¿Ha tenido algo eso que ver con la creación de su libro “Las huellas del conquistador” o cómo surgió la idea de escribirlo? Por supuesto, tiene mucho que ver lo que se siente al conocer aquellos lugares sobre los que ese ha leído, esa sensación que se tiene al pisar por donde pisaron los grandes conquistadores o los habitantes del lugar hace siglos. Esas sensaciones siempre te inspiran, claro. El libro surgió de ese conocimiento de América a través de mis viajes en la Ruta Quetzal como enviado de El País. Concretamente en el año 2000 cuando en Florida me llamó especialmente la atención este conquistador prácticamente desconocido en España y con gran fama allí pues fue el descubridor de este territorio. Al conocer al personaje de Hernando de Soto vi que en su historia tenía más que un reportaje. Tenía un reto personal, saber si era capaz de escribir un libro bien y contar una historia que interesara a la gente. Creo que he podido escribir la novela porque me encanta la Historia y estoy familiarizado con la labor de investigación al ser periodista. - Nuestro profesor de Educación Física, Jesús Luna, siempre nos está hablando de la Ruta Quetzal, de lo importante que es conocer la historia de Iberoamérica y de las aventuras que allí acontecen año tras año. ¿Es realmente así? Es muy importante conocer lo sucedido para conocer lo que sucede o lo que sucederá. Simplemente es algo necesario para darse cuenta de los errores cometidos y no volver a cometerlos en el futuro. En este caso particular es importante darse cuenta de que España no le dejó otra alternativa, obligó a Iberoamérica a independizarse prácticamente. Es algo más de la historia de España, sí. - ¿Quién era realmente Hernando de Soto, protagonista de su libro? Un conquistador español que me intrigó en el sentido de ver si era capaz de llegar a escribir una novela sobre él, como un desafío en el cual él era el protagonista ya que su historia es novelesca, un drama. No es un triunfador como Hernán Cortés o Pizarro. Fracasó en el objetivo de encontrar riqueza y fama aunque hizo una primera fortuna en la expedición por tierras de Panamá. Hernando de Soto es un personaje lleno de principios e ideales pero también de ambición. - Qué parte de la novela es realidad y qué parte ficción? Escribir esta novela me ha llevado cuatro años y medio de trabajo. Era necesaria una profunda investigación en diferentes fuentes documentales para que tuviera rigor histórico. La novela se basa en hechos y personajes reales; es un relato lleno de aventuras, luchas por el poder, traiciones, honor y ambición; los diálogos son creados o inventados a partir de lo que cuentan las crónicas. El escritor aporta el esquema previo, pero es como si una mano invisible dirigiera el relato; el personaje empieza a tomar cuerpo, a cobrar vida propia, independiente del escritor, y la novela se va llenando. Cuando el libro se publica ya es de todos, del lector. - ¿En qué consiste su trabajo como periodista? Es un trabajo de edición bastante sedentario. En El País tenemos nuestra propia agencia de noticias y yo me encargo de seleccionar las crónicas que vendemos a distintos diarios americanos que publican artículos editados por nosotros. - ¿Podría dar algún consejo a los jóvenes que tengan vocación de escritores ? La profesión que encontraréis será completamente distinta a aquella que yo me encontré. Es una de las profesiones peores consideradas en la actualidad por los ciudadanos a diferencia de cuando yo comencé. Por no hablar de los periodistas del corazón, que no merecen ni el calificativo de periodistas, son terroristas, mentirosos. Carlos Fernández. 1º 3 Bac. |