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Fue el primer cuadro que vi al entrar al MOMA de Nueva York. Los Picasso, Mondrian, Kandisnsky, Matisse, Pollock
y otras obras maestras de arte contemporáneo universal que alberga este museo, tuvieron que esperar. Estaba atrapada ante un pequeño cuadro, entonces para mí desconocido, a pesar de ser una de las pinturas más populares del museo. Se trataba de “Christina's World” de Andrew Wyeth. Un cuadro enigmático, lleno de misterio, con el que cada espectador se comunica de una forma diferente, como después he comprobado. Un cuadro que no pasa desapercibido.
Una mujer joven, de espaldas al espectador, aislada en un paisaje solitario de hierba seca, se arrastra hacia una misteriosa casa de madera situada a lo lejos en lo alto de una pequeña colina. Aunque las piernas no le permiten avanzar, sus brazos y sus manos, las sustituyen.
"No se ve el rostro pero se adivina una gran fuerza física y mental en la protagonista". La fortaleza mental supera siempre la limitación física.
-Un cuadro, una metáfora- |
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“Christina's World” ( El mundo de Cristina) es el cuadro más famoso de Andrew Wyeth, pintor estadounidense del Realismo Mágico de mediados del siglo XX, conocido por sus temas de vida rural y sus paisajes minuciosos de la región de Maine. La joven del cuadro es Christina Olson , vecina del pintor e inválida por la polio. A Christina no le gustaba usar silla de ruedas y prefería desplazarse arrastrándose por el suelo. Debió ser esta escena cotidiana de Christina recorriendo arrastras los alrededores de su casa, con una fortaleza mental que superaba la limitación física, lo que debió inspirar a Wyeth que inmortalizó a la joven junto a su casa en Cushing, Maine.
Wyeth conocía bien esa casa pues durante más de treinta años utilizó como estudio una habitación del segundo piso. En esa casa, Christina vivió junto a su hermano Álvaro hasta su muerte en 1968 y en la actualidad es visitada como atracción turística. Luisa López |
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