Por qué SIRINGA
Revist@ Digit@l del IES Ciudad los Angeles De la sección < Cajón "desastre" > Cajón "desastre"
   

En esta sección, los alumnos, profesores y otros miembros de la comunidad escolar del IES Ciudad los Ángeles nos siguen presentando a sus animales de compañía. Iniciamos la sección siempre con un animal adoptado, pero da igual que sean comprados o regalados, de raza o no, lo importante es cuidarlos y quererlos

¡CONÓCE LOS DE NÚMEROS ANTERIORES!

   
  SIRINGA 2    
       
   
 

Sprin, el cachorro abandonado

En las vacaciones de Semana Santa, como siempre, voy a mi tierra querida, Murcia, a encontrarme con la familia y amigas.

 
 

¡ NO LO ABANDONES, ÉL NUNCA LO HARÍA !

Llega el verano y se repite la misma historia: miles de perros y también gatos son abandonados porque la familia se va de vacaciones y no tienen sitio para su animal de compañia. El fiel compañerp se convierte en una carga. Sin el menor escrúpulo, como si de un objeto se tratara, es abandonado.

El slogan de una campaña de hace años contra este abandono sigue siendo válida. Señala la fidelidad de tu perro, él nunca te dejaría, su dueño es todo para él. Piénsalo y ¡NO lo abandones, él nunca lo haría!.

 
       
 
 
 
Una de esas mañanas tórridas, salimos Luis y yo a hacer las series de entrenamiento, como llevábamos haciéndolo dos meses intensivos ya que competíamos en el medio maratón de Vigo. Solemos correr a orillas del seco y pobre río Segura. Hay un largo camino de tierra, donde la gente pasea, anda en bici o corre. Al otro lado del camino hay árboles y algo de huerta virgen, que muy pronto destruirán.

Cuando estábamos haciendo una de las series, a lo lejos vimos a un señor con una moto vieja que se paraba entre los matorrales. Cuando llegamos al punto la sorpresa fue enorme y entre sudor, fatiga, respiración acelerada y un calor insoportable, nos encontramos a tres cachorros de perro: dos negros y uno blanco. Cuando fuimos a recogerlos, lloraban y huían atemorizados, hasta que después de una peligrosa aventura, conseguimos cogerlos. No dejaban de llorar, estaban plagados de bichos y garrapatas. En ese momento, pararon tres chicas en bici y todos nos fuimos a un veterinario que yo conocía –ya que tengo dos perros en Murcia y los llevaba allí- a 6 km de donde estábamos.

Durante el camino, Luis y yo nos mirábamos con el convencimiento de que el blanco sería nuestro. No pronunciábamos palabra; no hicieron falta. Dos semanas antes, Paul, un pastor alemán que tenía Luis en su casa de Coruña murió repentinamente. Tenía 13 años y también fue abandonado.

Fue simbólico, casual, una revelación, un regalo, no sé,… . El caso es que sin dudar ni un segundo, el perrito ya formaba parte de nuestras vidas y además decidimos llamarlo "Sprin", porque así fue encontrado, corriendo y esprintando en las series. A partir de ahora nos acompañaría en todas las carreras a las que fuéramos .

 

 

Laura López. Profesora de Lengua y Literatura