Por qué SIRINGA
 
Revist@ Digit@l del IES Ciudad los Angeles MEDIO AMBIENTE - ESPECIAL 25 ANIVERSARIO  
 

     
     

por Natalia Sánchez Arribas, Isabel Sánchez Monje, Ana Isabel Porras Díaz. 1º1 Bachillerato. Ciencias del Mundo Contemporáneo.

 
                 
La evolución geológica del Vesubio no se concibe sin las acciones desencadenadas por este volcán a lo largo de su historia, y sobre todo, por la erupción que asoló Pompeya, Herculano y Stabia en el siglo I de nuestra era, posiblemente la más famosa de todas.
 

Conocida ésta, surgen inmediatamente varias preguntas: ¿En qué situación se encuentra ? y ¿Qué podemos esperar en la actualidad de él?

Remontándonos en el tiempo hasta la segunda mitad del siglo I, hay que apuntar en primer lugar que Pompeya era una próspera ciudad romana que estaba ubicada en la Campania, en el sur de Italia. Fue construida a unos 6 Km., al sureste del Vesubio , y a unos 19 Km., también al sureste de la ciudad actual de Nápoles, la antigua Parténope y Nea Polis, griegas.

Fue fundada alrededor del año 600 a. C. (BP), en la desembocadura del río Sarno . Su situación económica en el siglo I era relevante al encontrarse ubicada en un valle, lo cual le permitía ser un punto neurálgico para las ciudades del interior y servir como puerto marítimo en el comercio por el Mediterráneo, además de reunir las condiciones climatológicas ideales en el golfo de Nápoles, como para ser centro de descanso de los ciudadanos y militares romanos durante aquella época.

 
Ruinas de Pompeya
 

¿Qué la hizo desaparecer de la faz de la tierra junto con las ciudades vecinas de Herculano y Stabia durante dieciocho siglos hasta su descubrimiento en 1748?

Todo empezó el 20 de agosto del año 79 d. C., cuando la paz de los campos y las ciudades que rodeaban al Vesubio fue perturbada por violentos y continuos temblores del suelo que causaron la correspondiente alarma social entre los vecinos pues los habitantes aún recordaban el terremoto del año 62 d. C., que destruyó muchas de las construcciones. De hecho, en esta época la ciudad aún estaba siendo reconstruida, atravesando por ello, un periodo de cierta depresión económica.

Los temblores de tierra, en una zona siempre sometida a movimientos sísmicos de mayor o menor intensidad, no causaron demasiada sorpresa. Por eso, el día 23 y una vez superada la sorpresa inicial, los ciudadanos volvieron a sus actividades normales comenzando a reparar los daños producidos.

 
 

Pero la mañana del día 24 fue distinta a las demás: Amaneció con un silencio sobrenatural, casi sepulcral. Los pájaros no cantaban en los campos ni en las huertas, los perros ladraban y aullaban sin motivo aparente, los caballos y el ganado se mostraban terriblemente inquietos. De pronto, un estruendo horroroso, como un trueno amplificado miles de veces, se dejó oír desde lo más alto del Vesubio, que no había mostrado actividad durante más de 1000 años.

Se elevaron columnas de fuego y humo, una lluvia de ceniza volcánica y piedras de todos los tamaños comenzó a caer sobre la ciudad y sus habitantes. El cielo se oscureció, cundiendo el pánico de manera absoluta. Cuando los campos comenzaron a inundarse de agua hirviente proveniente de los torrentes desbordados, los pompeyanos cayeron en la cuenta del riesgo que se cernía sobre la ciudad y comenzaron a correr hacia sus casas para intentar salvar sus pertenencias más valiosas.

 

En Herculano, ciudad próxima cayó una avalancha de lava y barro sepultándola prácticamente en su totalidad, lo cual hizo que sus habitantes huyeran sin siquiera pensar en rescatar algún objeto preciado.

En Pompeya las personas perdieron un tiempo valioso tratando de salvar sus bienes e incluso muchas de ellas mantenían la esperanza de que la catástrofe no destruyera la ciudad, por lo que la mayoría quedaron atrapadas en sus casas donde murieron asfixiadas o simplemente enterradas vivas como demuestran los cuerpos calcinados y moldeados en ceniza volcánica en la misma posición en las que encontraron la muerte.

Se estima que en la ciudad murieron unas 2000 personas, pero muchos miles más fallecieron tratando de escapar por los caminos que se dirigían hacia las afueras. Unas cuantas horas después, Herculano y Pompeya habían desaparecido, para ser encontradas sólo después de 1600 años.

¿Qué se sabe acerca de la erupción? Se sabe por las descripciones históricas, (ver carta de Plinio el Joven al Historiador Tácito, más adelante) y por los indicios geológicos dejados que el volcán empezó a registrar actividad días antes del desastre, manifestada mediante terremotos de baja intensidad.

Se piensa que durante años un gran depósito de magma se había ido acumulando en su cámara magmática, y este sería el detonante de la posterior erupción, de tal virulencia que, lo que en una erupción normal sería un efecto escalonado de las diferentes fases por las que pasa la erupción a lo largo de los días, se concentró en uno sólo, en la madrugada y las horas posteriores del día 24.

El magma entró en contacto con agua que se filtraba provocando el incremento de la presión de vapor en el interior. El magma empezó a ascender unas 4 horas antes de la erupción, la superficie del volcán se fracturó poco después del mediodía ocasionando la súbita descompresión gaseosa y la consiguiente explosión, empujando la piedra pómez y los gases a una altura de 28 Km. en vertical, hasta inyectarla en la estratosfera.

Pompeya, habitada por unas 20.000 personas y Herculano quedaron reducidas a cenizas, los moldes de los cuerpos petrificados de los fallecidos así como los de los animales de compañía nos trasladan de una manera muy gráfica la agonía que sufrió la población.

   

Descripción de la erupción del Vesubio hecha por Plinio el Joven, sobrino de Cayo Plinio Cecilio Segundo, Historiador, General y Naturalista romano, muerto en Stabia cuando pretendía ayudar a sus amigos atrapados en la zona a causa de la erupción. ( Epistulae 6, 16):

  Me pides que te describa la muerte de mi tío para poder dejar a la posteridad un relato más verídico de la misma. Te doy las gracias, pues me doy cuenta de que su muerte alcanzará, si es celebrada por ti, una gloria inmortal. Aunque haya perecido en una catástrofe, al mismo tiempo que pueblos y ciudades, como si fuese a vivir siempre gracias a un suceso tan memorable,… .

Se encontraba en Miseno al mando de la flota. El 24 de agosto, como a la séptima hora, mi madre le hace notar que ha aparecido en el cielo una nube extraña por su aspecto y tamaño. Él había tomado su acostumbrado baño de sol, había tomado luego un baño de agua fría, había comido algo tumbado y en aquellos momentos estaba estudiando; pide el calzado, sube a un lugar desde el que podía contemplarse mejor aquel prodigio. La nube surgía sin que los que miraban desde lejos no pudieran averiguar con seguridad de qué monte (luego se supo que había sido el Vesubio), mostrando un aspecto y una forma que recordaba más a un pino que a ningún otro árbol. Pues tras alzarse a gran altura como si fuese el tronco de un árbol se abría como en ramas; yo imagino que esto era porque había sido lanzada hacia arriba por la primera erupción; luego, cuando la fuerza de esta había decaído, debilitada o incluso vencida por su propio peso se disipaba a lo ancho, a veces de un color blanco, otras sucio y manchado a causa de la tierra o cenizas que transportaba. A mi tío, como hombre sabio que era, le pareció que se trataba de un fenómeno importante y que merecía ser contemplado desde más cerca. Ordena que se le prepare un navío veloz… Cuando salía de su casa, recibe un mensaje de Rectina, esposa de Tascio, aterrorizada por el peligro que la amenazaba (pues su villa estaba al pie de la montaña y no tenía ninguna escapatoria, excepto por mar); le rogaba que le salvase de esa situación tan desesperada. Él cambió de planes y lo que había iniciado con el ánimo de un estudioso lo terminó con el de un héroe. Manda sacar las cuadrirremes, él mismo sube a bordo con la intención de auxiliar no solo a Rectina sino a otros muchos (pues los encantos de la costa atraían a un gran número de visitantes). Se dirige rápidamente al lugar del que todos los demás huyen despavoridos, mantiene el rumbo en línea recta, el timón directo hacia el peligro, hasta tal punto libre de temor que dictaba o él mismo anotaba todos los cambios, todas las formas de aquel desastre, tal como las había captado con los ojos. Ya las cenizas caían sobre los navíos, más compactas y ardientes, a medida que se acercaban; incluso ya caían piedra pómez y rocas ennegrecidas, quemadas y rotas por el fuego; ya un bajo fondo se había formado repentinamente y los desprendimientos de los montes dificultaban grandemente el acceso a la playa. Mi tío dudó algún tiempo si sería conveniente regresar; luego al piloto, que le aconsejaba que así lo hiciese, le dijo: “la Fortuna ayuda a los héroes: pon rumbo a casa de Pomponiano”. Esta se encontraba en Estabias, al otro lado de la bahía (pues el mar, al curvarse ligeramente la costa cerrándose sobre sí misma, penetra en tierra). … Entretanto, en numerosos puntos en las laderas del Vesubio podían verse enormes incendios y altísimas columnas de fuego, cuyo brillo y resplandor aumentaba la oscuridad de la noche. Mi tío, intentando calmar el miedo de sus acompañantes, repetía que se trataba de hogueras dejadas por los campesinos en su huida y casas abandonadas al fuego que ardían en la soledad. Luego se retiró a descansar y ciertamente durmió sin la menor sombra de duda, pues su respiración, que a causa de su corpulencia era más bien sonora y grave, podía ser escuchada por las personas que iban y venían delante de su puerta. Pero el patio desde el que se accedía a su habitación, repleto de cenizas y piedra pómez de tal manera había subido de nivel que, si hubiese permanecido más tiempo en el dormitorio, ya no habría podido salir. Luego que fue despertado, salió fuera y se reúne con Pomponiano y los demás que habían pasado toda la noche en vela. Deliberan en común si deben permanecer bajo techo o salir al exterior, pues los frecuentes y fuertes temblores de tierra hacían temblar los edificios y, como si fuesen removidos de sus cimientos, parecía que se inclinaban ya hacia un lado, ya hacia el otro. Al aire libre, por el contrario, el temor de la caída de fragmentos de piedra pómez, aunque estos fuesen ligeros y porosos, pero la comparación de los peligros les llevó a elegir esta segunda posibilidad. … Mi tío decidió bajar hasta la playa y ver sobre el lugar si era posible una salida por mar, pero éste permanecía todavía violento y peligroso. Allí, recostándose sobre un lienzo extendido sobre el terreno, mi tío pidió repetidamente agua fría para beber. Luego, las llamas y el olor del azufre, anuncio de que el fuego se aproximaba, ponen en fuga a sus compañeros, a él en cambio le animan a seguir. Apoyándose en dos jóvenes esclavos pudo ponerse en pie, pero al punto se desplomó, porque, como yo supongo, la densa humareda le impidió respirar y le cerró la laringe, que tenía de nacimiento delicada y estrecha y que con frecuencia se inflamaba. Cuando volvió el día (que era el tercero a contar desde el último que él había visto), su cuerpo fue encontrado intacto, en perfecto estado y cubierto con la vestimenta que llevaba: el aspecto de su cuerpo más parecía el de una persona descansando que el de un difunto. Entretanto, mi madre y yo en Miseno; pero esto no tiene importancia para la historia, y tú solo quieres tener noticias sobre la muerte de mi tío. No me voy, pues, a extender más. …

( Plinio el Joven (2005). Cartas .

     

¿Qué características presenta el Vesubio que lo hizo tan mortífero? Basta con leer la descripción de la carta de Plinio el Joven a Tácito para darse cuenta de la peligrosidad del Vesubio. Particularmente ejemplares son las descripciones de lo que hoy se conoce como “nube ardiente” arrojada por el volcán; elevándose, expandiéndose y colapsándose posteriormente sobre las laderas del volcán, a la vez que se extiende por las distintas zonas afectadas.

Los efectos nocivos de la inhalación de los gases sulfurosos desprendidos que mataron a Plinio el Viejo, las caídas de piroclastos de todos lo tamaños, (Bombas volcánicas, lapilli y cenizas), los seísmos constantes y los movimientos del mar que acompañaron el acontecimiento, son inherentes a la erupción y en cualquier otra de origen similar. Un prodigio de descripción geológica que podría ser firmada por cualquier geólogo en la actualidad.

El Gran Cono se originó durante la erupción del año 79 , aunque la caldera en la que de yergue en la actualidad comenzó a formarse durante una erupción hace unos 17.000 años aproximadamente, ampliada por antiguas y violentas erupciones concluyendo con la de ése año. Alcanzando actualmente los 1.270m.

Por la disposición de los materiales en el cono puede decirse que es un estrato volcán , en el que alternan capas de lava, con escorias, cenizas, y piedra pómez para constituir la montaña. Está en permanente actividad aunque lo habitual es que produzca más que nada vapor emanando desde las grietas al pie del cráter . Su tipo de erupción, que incluso da nombre, vesubiana, a uno de los tipos característicos, normalmente explosiva.

Es un volcán sito en el límite convergente donde la placa africana empieza a ser subducida debajo de la placa euroasiática . Su lava está compuesta de viscosa andesia . Es uno de los pocos volcanes del continente europeo que ha tenido erupciones en los últimos cien años.

¿Cuál es la situación actual del problema?

La propia presencia de Pompeya y Herculano, cuyas ruinas son hoy de obligada visita turística en los alrededores de la ciudad de Nápoles, nos llevaría a pensar en qué ocurriría de desencadenarse hoy otra erupción del Vesubio similar a la del año 79. Esta realidad está presente permanentemente como un testimonio de una catástrofe real e inminente de la naturaleza, que se puede volver a repetir a pesar de que no parece haber influido de manera negativa sobre la actual población allí asentada, la cual ha seguido creciendo y desarrollándose, una vez más, a los pies del volcán.

Nápoles es la ciudad más poblada del sur de Italia, capital de la región de la Campania y de la provincia del mismo nombre. El número de habitantes supera el millón de personas siendo muchos más de incluir en el censo lo que se denomina área metropolitana. La ciudad partenopea está situada a medio camino entre nuestro monte Vesubio y otra área volcánica, los Campos Flegreos.

Desde la erupción del 79, el Vesubio ha erupcionado unas tres docenas de veces. Entre todas hay que destacar la del año 472, cuando lanzó un volumen de ceniza tal que llegó hasta Constantinopla. Las erupciones del 512 fueron tan intensas que a los habitantes de las laderas del Vesubio Teodorico el Grande, el rey godo de Italia, les concedió la exención de impuestos.

Las posteriores erupciones se registraron en el 787, 968, 991, 999, 1007 y 1036 con el primer flujo de lava registrado. El volcán estuvo inactivo hasta el final del siglo XIII y en los siguientes años fue de nuevo cubierto con jardines y viñedos como lo fuera en la antigüedad. Incluso dentro del cráter, que fue rellenado con macizos de arbustos.

El Vesubio entró en una nueva y particularmente destructiva fase en diciembre de 1631, cuando una importante erupción sepultó muchas poblaciones bajo los flujos de lava, matando a unas 3.000 personas. Torrentes de agua hirviendo fueron también expulsados, sumándose a la devastación. A partir de entonces la actividad llegó a ser casi continua, con erupciones relativamente importantes ocurridas en 1660, 1682, 1694, 1698, 1707, 1737, 1760, 1767, 1779, 1794, 1822, 1834, 1839, 1850, 1855, 1861, 1868, 1872, 1906, 1926, 1929, y 1944.

La erupción de 1906 fue especialmente destructiva, matando a unas 100 personas y expulsando la mayor cantidad de lava, casi nunca registrada en una erupción vesubiana. La mayor erupción hasta 2008 fue en marzo de 1944, destruyendo las poblaciones de San Sebastiano al Vesuvio, Massa di Meri y parte de San Giorgio en Cremano.

El volcán ha estado en fase latente desde 1944. En el pasado, durante unos pocos siglos, el estado de inactividad ha variado de 18 meses a 7 años y medio, siendo el periodo actual de calma, el más largo de los últimos 500 años.

Cuanto más tiempo esté sin erupcionar el Vesubio en un futuro inmediato, es más probable que el peligro que se plantea para futuras erupciones sea mucho más alto, a la luz de la tendencia del volcán hacia repentinas y extremadamente violentas explosiones y a la gran densidad de población humana alrededor de la montaña.

Riesgos de las erupciones volcánicas para la seguridad, la salud y el bienestar humanos.  

Clase general de riesgo

 

Ejemplos específicos de posibles efectos

1. Directo e inmediato:

a. Riesgos para la seguridad causados por los efectos de las explosiones y las corrientes piroclásticas y de lava

 

b. Riesgos para la salud (por ejemplo. Irritación de las vías respiratorias, exacerbación del asma ya existente, de la bronquitis crónica o de las enfermedades cardiopulmonares, y sofocación) causados por exposición a intensas concentraciones de ceniza y gases en el aire.

 

c. Riesgos psicosociales, ambientales o económicos causados por los rumores o la incertidumbre de los acontecimientos; interrupción de los servicios normales; traslado de un gran número de personas a campamentos de refugiados, y destrucción de la propiedad.

 

2. Directos y demorados:

 

a. Nueva aparición, exacerbación o aceleración de las enfermedades respiratorias crónicas por la exposición frecuente, intensa y prolongada a gases tóxicos o a partículas de ceniza inhalables.

3. Indirectos e inmediatos:

a. Riesgos para la seguridad ocasionados por corrientes de barro, inundaciones repentinas, incendios causados por rayos y tsunamis (olas sísmicas).

 

 

b. Riesgos para la salud ocasionados por brotes epidémicos de enfermedades endémicas como resultado de la interrupción de los servicios regulares de conservación del medio ambiente, salud pública y atención médica.

4. Indirectos y demorados

a. Riesgos para la salud resultantes del posible aumento de la patogenicidad de los microorganismos pulmonares infecciosos y tóxicos como consecuencia de los efectos irritantes y tóxicos de los gases y la ceniza volcánicos en los mecanismos de defensa del pulmón.

 

b. Problemas psicosociales, económicos y de salud pública como resultado de las intensas o prolongadas modificaciones sufridas por la sociedad o el medio ambiente.

BIBLIOGRAFÍA

www.atenea -nike.com

www.wikipedia .com

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IMÁGENES

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