Este año, 17 alumnos de 1º de bachillerato hemos realizado un intercambio cultural gracias al Centro de Intercambios Escolares de la Comunidad de Madrid y a una pequeña subvención de la Consejería de Educación. Este intercambio se ha realizado con el mismo instituto italiano de los cuatro años anteriores, el Liceo Scientifico Statale “A. Romita” de Campobasso. La experiencia ha sido maravillosa y enriquecedora para los alumnos (entre los que me encuentro) ya que no sólo ha servido para conocer la cultura de otro país y mejorar en idiomas, sino también para fomentar el compañerismo y el espíritu europeo entre los alumnos de dos países y comprobar que, al fin y al cabo, no somos tan diferentes y que tenemos los mismos objetivos. El intercambio comenzó con la visita de los alumnos italianos durante una semana a Madrid. Fueron alojados por las familias de los alumnos españoles y visitaron los sitios de interés de la capital, Toledo y Alcalá de Henares. Este primer contacto con los chicos italianos fue muy gratificante y nos sirvió para conocer a las personas con las que estaríamos en nuestra estancia en Italia. Los estudiantes españoles fuimos a Italia en la semana del 6 al 14 de marzo. Salimos el día 6 sobre la 12.30 de la mañana del instituto Ciudad los Ángeles hasta Barajas, donde los alumnos nos despedimos de los padres y facturamos las maletas. Después, acompañados ya por los profesores, embarcamos en el avión y llegamos a Roma a las 7 de la tarde donde, después de encontrar al conductor de la compañía contratada y acabar muy mojados, conseguimos llegar al Hotel Lux en el centro de la ciudad. En ese Hotel descansaríamos los tres días que estuvimos, después de la ardua tarea de descubrir el Foro, el Coliseo, la Ciudad del Vaticano, San Pietro in Vincoli, el Panteón, el monumento a Vittorio Emanuelle, la Columna de Trajano, etc. Conseguimos ver todo gracias a los profesores Juan Manuel Fernández y Laura Velasco. Después de visitar esa gran ciudad que es Roma, pusimos rumbo a Campobasso, donde nos esperaban nuestras familias de acogida, que aunque no nos conocían más que a través de las impresiones de sus hijos en su visita a España y a pesar de que nosotros estábamos algo nerviosos, nos trataron genial. En Campobasso visitamos el Ayuntamiento, el Museo, el Monasterio, etc. Pero no sólo vimos esta ciudad, sino también la antigua ciudad de Pompeya y las de Sorrento, Sepino, Termoli y Casserta. La verdad es que aprovechamos muy bien el tiempo que estuvimos. Entre viaje y viaje tuvimos que parar para reponer fuerzas y también para crear relaciones más fuertes entre los miembros del Intercambio y conocer un poco a nuestras familias. En una de esas ocasiones, pude disfrutar de la elaboración de la pasta de los “cavatielli” por la tía de mi anfitrión. Aunque, definitivamente, yo me quedo con las salidas de noche, en las que nos lo pasábamos muy bien, porque hablábamos de lo que nos iba ocurriendo y también podíamos relajarnos de todo el día. Yo recomiendo el Intercambio, porque te ayuda a conocer mejor a tus compañeros y a hacer nuevos amigos con los chicos del otro país. Álvaro Ortiz Berruguete. 1º2 Bachillerato |