Cuando comenzó el otoño oficial el 23 de septiembre hacía ya tiempo que las primeras hojas habían caído sobre Madrid y el bosque caducifolio iba tiñendo lentamente los parques y paseos arbolados de nuestra ciudad de oros, rojos y marrones.
Alrededor del instituto el aire se iba llenando de aromas de otoño. En él se respiraba el comienzo de un nuevo curso, la despedida de Manuel el melonero y su puesto verde, fresco y diáfano, cediendo el sitio como cada año al puesto hermético y grasiento del churrero, a los colores sucios y pastosos del chocolate con churros y a las luces de neón. Los aromas frescos del melón y la sandía se iban con Manuel, sustituidos por los del aceite recalentado, humeante, marrón y espumoso que calentaría las tardes de invierno.
Y muy cerca, el Parque de los Enamorados, como le llaman nuestros alumnos, se iba cubriendo de una alfombra de hojas muertas, de amores perdidos y de sueños rotos...
Y en mi cabeza sonaba y resonaba "Les Feuilles Mortes" de Jacques Prévert, poema-canción a la que puso música Joseph Kosma, convirtiéndola en un mito de la canción francesa, interpretada por sus principales voces: Yves Montand, Charles Aznavour, Edith Piaf, Mireille Mathieu, Teresa Berganza.... y por el italiano Andrea Bocelli. Autumn Leaves es su versión inglesa y se ha convertido en un standard del jazz.
Todos estos intérpretes han puesto voz y corazón a una canción que habla de AMORES PERDIDOS, DE FELICIDAD PASADA.
Esta canción dice cosas como :
Recuerda los días felices en que éramos amigos la vida entonces era más bella y el sol más radiante que hoy . Tú me amabas, yo te amaba Pero la vida separa a los que se aman suavemente, sin ruido y el mar borra en la arena las huellas de los amantes separados...
Como las hojas muertas, los recuerdos son llevados por el viento del norte a la noche fría del olvido. |