" Cuando el 23 de septiembre de 2011 comenzaba el otoño de forma oficial, hacía ya tiempo que las primeras hojas habían caído sobre Madrid. El bosque caducifolio iba tiñendo lentamente de oros, rojos y marrones los parques y paseos de nuestra ciudad. Alrededor del instituto el aire se iba llenando de aromas de otoño. En él se respiraba el comienzo de un nuevo curso, un curso conflictivo este año por los recortes en la enseñanza pública. Ya es octubre y aún no se ha ido el melonero. Muy pronto, su puesto verde, fresco y diáfano, cederá el sitio como cada año al puesto hermético y grasiento del churrero, a los colores sucios y pastosos del chocolate con churros y a las luces de neón. Los aromas frescos del melón y la sandía se irán y llegarán los del aceite recalentado, humeante, marrón y espumoso para templar las frías tardes de invierno. Muy cerca, el Parque de los Enamorados, como le llaman nuestros alumnos, se va cubriendo de una alfombra de hojas muertas, de amores perdidos y de sueños rotos.....
.... y como cada año al comenzar esta estación, en mi cabeza suena y resuena "Les Feuilles Mortes" de Jacques Prévert, poema-canción a la que puso música Joseph Kosma, convirtiéndola en un mito de la canción francesa interpretada por voces como la de Yves Montand, Charles Aznavour, Edith Piaf, Mireille Mathieu, Teresa Berganza, Andrea Bocelli y, en su versión inglesa, Autumn Leaves, un standard del jazz.
La voz y el corazón de todos ellos en una canción que habla así de ....... ...... AMORES PERDIDOS, DE FELICIDAD PASADA "
Recuerda los días felices en que éramos amigos la vida entonces era más bella y el sol más radiante que hoy . Tú me amabas, yo te amaba Pero la vida separa a los que se aman suavemente, sin ruido y el mar borra en la arena las huellas de los amantes separados... Como las hojas muertas, los recuerdos son llevados por el viento del norte a la noche fría del olvido. |