En la prensa aparecen noticias alarmantes como que " varios países asiáticos como Corea del Sur y China han iniciado programas para curar a jóvenes de su adicción a Internet y creado ceentros de desintoxicación de adictos a la Red. Más de 2,5 millones de adolescentes chinos están clasificados como adictos, jóvenes coreanos hacen novillos para seguir estando online. son frecuentes los problemas de privación del sueño tras estar diez horas en un chat e incluso se han dado casos de algún joven muerto de agotamiento después de larguísimas sesiones de videojuego.
Testimonios como el que nos cuenta una alumna de bachillerato " mi hermano pequeño cuando salimos de fin de semana al campo, no disfruta de nada, se aburre y sólo piensa en cuánto queda para volver a casa y jugar a algún juego de la play o del ordenador " o el de algún alumno universitario enganchado a un famoso juego en el que se crean aldeas " tengo que estar en casa antes de las dos o no puedo irme de vacaciones si no dejo a mi hermana pendiente..... para defender la aldea porque si me atacan y no estoy para defenderme pueden dejarme sin recursos..." producen pánico.
Hemos oído a padres de niños preadolescentes y adolescentes quejarse de que sus hijos pasan mucho tiempo en su habitación, en el ordenador. Van mal en sus estudios y son víctimas del fracaso escolar. Lo peor es que los padres parecen encontrarse en un estado de indefensión ante esta situación, como si el omnipotente y omnipresente ordenador controlara la vida de sus hijos más que ellos mismos.
En muchas ocasiones los chicos/as desde muy pequeños están demasiado tiempo solos, sin control de su tiempo de estudio y de ocio por parte de los padres, y son presa fácil de esas comunidades online que les reclaman para que cumplan su rol en el juego en un momento concreto en que puede ocurrir que ese chico/a no esté libre, sino estudiando para un examen o haciendo tareas escolares que tiene que abandonar para auxiliar a su comunidad online que sin su ayuda puede ser atacada o desaparecer.
Después de haber conocido estos juegos y su filosofía tengo un poco más claro dónde está la adicción, la esclavitud: en la falta de libertad para decidir no jugar en un momento dado, en la presión de la comunidad con la que compartes el juego, en la necesidad de jugar mucho para avanzar en el juego y conseguir nuevos roles..... en ser un esclavo del ordenador y de la Red.
NO SON EXAGERACIONES. ESTAMOS ANTE UNA REALIDAD PELIGROSA QUE NOS PLANTEA A PADRES, INSTITUCIONES Y EDUCADORES UN RETO: NEUTRALIZAR LA INFLUENCIA DE ESTOS JUEGOS ADICTIVOS OFRECIENDO ALTERNATIVAS DE OCIO MÁS FORMATIVAS Y CREATIVAS ( deporte, lectura, música, otros usos de Internet...) Y SOBRE TODO CONTROLANDO EL TIEMPO DE ESTUDIO DE NUESTROS MENORES.
Es una reflexión y opinión muy personal
aunque estoy segura de que la comparten muchos padres y educadores.
M. Luisa López . Profesora y Coordinadora de Siringa. |