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| Revist@ Digit@l del IES Ciudad los Angeles |
" A veces a una le apetece salir a tomar algo sólo con las amigas" |
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LA IMAGEN QUE LA IGLESIA CREA DE LA MUJER EN LA EDAD MEDIA
por Susana Sanz Luis. Profesora de Historia IES Ciudad los Ángeles |
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En el estudio de la mujer a lo largo de la historia no podíamos olvidarnos de la situación a la que quedó relegada con el paso de la cultura clásica al cristianismo, y con él, a la Edad Media. Porque el concepto que el medievo desarrolla de la mujer, no puede desvincularse de la imagen que la Iglesia católico confeccionó de la misma. El primer cristianismo apareció y se desarrolló en una amplia zona geográfica dominada por el Imperio Romano, que se había levantado sobre muy diversas estructuras sociales y tradiciones culturales. En un primer momento el concepto que la Iglesia intentó imponer a la sociedad con respecto de las mujeres no será unitario, dado, como hemos señalado, la diversidad cultural a la que se enfrentaba. La sociedad medieval se fue conformando con la influencia de las culturas conocidas: la clásica por ser la que pervivía en el Imperio Romano, y la judía por ser la zona donde se desarrolló el cristianismo. Esta dicotomía podrá verse en los mismos Padres de la Iglesia, formados en muchos casos entre ambas culturas. El concepto de la mujer en la Edad Media se hereda de la antigüedad clásica. Pitágoras había dicho: “Hay un principio bueno que creó el orden, la luz y al hombre y un principio demoníaco que creó el caos, la oscuridad y a las mujeres.” Y para Sócrates “La mujer es la fuente de todo lo demoníaco”. Aristóteles había separado la materia y el alma, estando el principio de esta dicotomía en el acto de procreación en el que la mujer aporta la materia y el hombre la vida o alma. Pero socialmente, al principio de la Edad Media , la mujer era muy valorada. En primer lugar por las tradiciones germanas donde desarrollaron un papel importante; además de la falta de recursos que ruralizó a la sociedad; por lo que la mujer tuvo que tomar parte activa en el trabajo y en la sociedad. Sabemos que en los primeros tiempos del cristianismo las mujeres se encontraban con respecto a los hombres, en condición de igualdad, lo que les permitía por ejemplo la predicación. La Iglesia, aún incipiente y formándose, no había desarrollado un concepto sobre la mujer. Pero no tardaría mucho. El modelo se tomó del Bajo Imperio, período en el que se desarrolló la propia doctrina cristiana. En el Bajo Imperio la mujer necesitaba la tutela de un varón, y como nos recuerda Cristina Segura Graiño, la doctrina cristiana fue elaborada por hombres que pertenecían a este Bajo Imperio Romano.
Cuando la influencia de San Pablo y algunos Padres de la Iglesia empieza a adquirir cierto peso, se desarrolla una postura que otorga a la mujer un papel negativo. Aunque la religión cristiana en sus textos fundamentales plantea la igualdad absoluta entre los dos sexos frente al pecado y la salvación, sin embargo en la vida real, los valores patriarcales otorgan al varón la preeminencia sobre la mujer. Se intentaba congraciar unos textos que hablan de la igualdad, con la tradición oriental que considera al varón superior. |
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Escultura romana. www.arteguías.com. |
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Escultura romana sedente de mujer. Siglos II / III. www.arteguías.com |
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Las Muy Ricas Horas del Duque de Berry. Libro de Horas. Mujeres trabajando en los campos con los hombres. |
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El Génesis sostenía que la mujer y el hombre habían sido creados a imagen de Dios; pero la Primera Epístola de los Corintios reserva ese honor solamente al hombre, afirmando que la mujer, criatura secundaria, era “el reflejo del hombre y no del Creador”. Sin embargo en su Epístola a los Gálatas el mismo San Pablo dice:” ya no hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay varón ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo”. A la vez en clara contradicción en su carta a los Corintios añade:” el varón no debe cubrirse la cabeza. Pues él es imagen y gloria de Dios, pero la mujer es gloria del varón. Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón (...), pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; porque así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer, pero todo procede de Dios.” E sto lo explica San Agustín aduciendo que si bien todos se crean a imagen y semejanza de Dios, es solamente en cuanto que ambos poseen un alma racional capaz de contemplar a Dios y dominar sus pasiones. Pero esta alma tiene un componente masculino y otro femenino. El cuerpo masculino refleja la superioridad del elemento masculino del alma y el cuerpo femenino expresa el elemento femenino del alma. Mientras el cuerpo femenino denota la función sexual, el masculino es el reflejo de la imagen de Dios.
Según E. Bautista las contradicciones en las que parece incurrir San Pablo vendrían dadas por su doble formación: rabínica y griega. En su Carta a los Corintios se desprende que conoce y aprueba el que las mujeres recen y profeticen en público (siempre con velo). Mientras que la tradición rabínica y judía sobre la inferioridad de la mujer se basa en que esta fue creada del hombre y el hombre a imagen y semejanza de Dios, y por lo tanto el hombre está más cerca de Dios que la mujer, de ahí la subordinación.
Pero San Pablo no es el único a tener en cuenta en la formación de una línea de pensamiento con respecto a las mujeres. Ya en el Génesis aparece la sumisión de la mujer al varón, y esta estaría condicionada por el pecado original, según el cual la mujer, antes del pecado original estaba sometida al varón, pero vivía esta sumisión pacíficamente; no obstante tras el pecado y por ser ella la inductora, su sumisión servil será vivida con sufrimiento y angustia como castigo por su pecado: “Estarás bajo la potestad de tu marido y él te dominará”. Este sometimiento afectará a todas las parcelas de la vida de las mujeres, y así San Pablo seguirá diciendo que no pueden enseñar al varón, ni hablar en las asambleas; solamente si tienen alguna pregunta podrán hacerla a su marido y en casa. Y unido a esto tampoco pueden predicar, tal y como indican el derecho canónico, la Exégesis , la teología y los clérigos; ya que esto requiere una capacidad intelectual que se niega a las mujeres.
En el año 252, Orígenes habría retomado a Filón (año 50) para decir: “nuestro hombre interior está constituido por un espíritu y un alma. Se dice que el espíritu es macho y que al alma se la puede llamar hembra”. En este caso el alma es la parte más material, más carnal. Lo femenino queda así unido a la parte más carnal del ser humano y consecuentemente, ello derivará en el pecado de la carne.
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En el año 397 Ambrosio de Milán había dicho que: "la mujer es quien ha sido la autora de la falta para el hombre...". Identificando a las mujeres con el pecado original, con Eva. Ambrosio utilizando a Tertuliano (año 223) dice: “¿No sabes que también tú eres Eva?", y añade “Tu eres la puerta del diablo, tu has consentido a su árbol, tu has sido la primera en desertar de la Ley Divina ”. Incide en la idea de que Eva, a pesar de haber sido creada en el Paraíso es el origen del mal y las mentiras, mientras que Adán, creado fuera del Paraíso fue capaz de mostrarse superior. Además Ambrosio mantiene que la mujer había sido creada con un claro fin procreativo. Entre los siglos IV y V, Máximo de Turín dijo: “Eva descarrió a Adán, la sierva introdujo el mal a Pedro”. |
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Biblia de Burgos creada en el scriptorium del Monasterio burgalés de San Pedro de Cardeña, hacia los años 1190-1200. Pecado original y expulsión del Paraíso. www. arteguías.com. |
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La evolución de estos pensamientos había llevado a la Iglesia, ya en el siglo VI, a plantearse determinadas cuestiones entorno a la mujer, tal y como sucedió en el Concilio de Mâcon (año 585), donde Gregorio de Tours incitará a los clérigos a discutir sobre sí las mujeres tenían alma o no.
Isidoro de Sevilla considera a Eva como vae , la desgracia, pero también vita , la vida. Ya San Jerónimo (año 419) había identificado a Eva con el anagrama de Ave, y evocar a Eva es ya invocar a María: ”Muerte por Eva, vida por María”.
San Isidoro de Sevilla en sus Etimologías explica que: ” el nombre de varón ( vir ) se explica porque en él hay mayor fuerza ( vis ) que en la mujer; de aquí deriva también el nombre de “virtud”, (…). La mujer, mulier , deriva su denominación de mollities , dulzura, como si dijéramos mollier(...). La diferencia entre el hombre y la mujer radica en la fuerza y en la debilidad de su cuerpo. Es mayor en el varón y menor en la mujer la fuerza.”
En el siglo VII, el pensamiento masculino cristiano seguía evolucionando en la misma línea, y San Fructuoso dice que las mujeres van asociadas al demonio, la muerte, la carne... etc. La mujer se convierte en un peligro para el hombre; y este en su víctima pasiva. En este punto Cristina Segura Graiño nos recuerda que la gran preocupación de la Iglesia es la sexualidad femenina, siendo las mujeres la causa del pecado de los hombres (de nuevo la vinculación con el pecado original).
San Isidoro de Sevilla en sus Etimologías hace una descripción anatómica de la mujer, considerando que su finalidad es la procreación (también San Agustín y Ambrosio de Milán habían relegado a la mujer a funciones procreadoras) . Esto le lleva a concluir que las mujeres están regidas por sus órganos sexuales, son pura materia, elementos de la Naturaleza debido a esta finalidad; y esto las hace distintas de los hombres, quienes por el contrario intentan liberarse de la materia.
Tal y como analiza A. Mackay, se había llegado a la conclusión de que: " La mujer tiene un animal dentro del cuerpo, el útero, que le produce la histeria y acentúa su irracionalidad", de manera que se les veda el acceso a puestos públicos, relegándolas al ámbito familiar.
En el siglo X los clérigos buscan los paralelismos con María “espejo de castidad”, tal y como la definió en estos momentos Rathero de Verona.
En conjunto, la sociedad tenía de las mujeres la concepción que los Padres de la Iglesia y la propia Iglesia habían ido desarrollando a lo largo de los siglos. Veían a la mujer como la puerta al infierno (cosa que sostiene el mismo Tertuliano). Esta concepción condicionó la vida seglar de las mujeres, de forma que para muchas de ellas, la única manera de sustraerse a ello, era entrar en religión. Según avanzaba la sociedad medieval, muchas mujeres se vieron forzadas a entrar en religión por sus familiares, y otras por decisión propia para huir de su destino. |
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