Por qué SIRINGA
 
Revist@ Digit@l del IES Ciudad los Angeles " A veces a una le apetece salir a tomar algo sólo con las amigas"
         
 
 

por Blanca Valls. Amiga de Siringa

Tengo entre mis libros un diccionario de la lengua castellana, de la Real Academia Española. Se trata de un ejemplar fechado en el año 1832, y de vez en cuando, me gusta abrir sus amarillentas hojas y bucear en el significado de las palabras. Os digo que es entretenidísimo y, cuando menos, peculiar.

Al pedirme que escriba algo sobre la mujer, para el monográfico de vuestra revista, se me ocurre, como no podía ser de otra manera, acudir a mi viejo y querido diccionario, para ver si allí puedo encontrar un tema que me permita empezar a llenar la hoja en blanco que tengo delante de mí, algo nada fácil, como podéis imaginar.

Entonces busco la palabra “mujer” y empiezo a leer: criatura racional del sexo femenino.- La casada, con relación al marido …. Y continúa con acepciones ligadas a la forma de comportarse: de mala vida, ramera, recatada y pundonora, la que cuida de su hacienda y de su familia con diligencia , etc. Sigo leyendo y encuentro una serie de proverbios, sentencias y refranes, que no voy a reproducir en su integridad, por su extensión, -no se trata aquí de hacer un glosario-, pero sí me llama la atención cómo la mujer, desde siempre, ha estado en el centro de la vida, y cómo se ha tratado de encasillarla y de dirigir sus acciones, asignándole roles a menudo peyorativos, quizás para frenar su fuerza, su intuición , su sagacidad, su capacidad de trabajo y tantas otras cualidades , que , por temidas, hay que ridiculizar.

 

 
   
 

Ahí van algunos de ellos, que confirman lo que digo:

•  A la mujer bailar y al asno rebuznar, el diablo se lo debió de mostrar . Como vemos, eso de las discotecas y mover el esqueleto, es de niñas malas.

•  A la mujer barbuda de lejos se la saluda, y dice el diccionario: aconseja que se huya de las mujeres que tienen barbas, por ser regularmente de mala condición. Así que, ya se sabe, siempre bien depiladas si queremos que nos dirijan la palabra.

•  A la mujer casada, el marido le basta. Ojito con desmadrarse, no vaya a ser ….

•  De tu mujer y de tu amigo experto, no creas sino lo que supieras de cierto. Menos mal que meten al amigo, de nosotras, las mujeres, ya se supone que somos mentirosas.

•  La mujer artera el marido por la delantera. El marido a vigilar, no sea que alguna haga lo que no debe.

•  La mujer honrada la pierna quebrada y en casa . ¡Ojito, mujeres¡ recato y recogimiento, hay que estar en casita tan a gusto.

•  La mujer que poco hila siempre trae mala camisa . Eso sí, a trabajar y mucho, que hay que tener a todo el mundo arregladito.

•  La mujer y la gallina hasta la casa de la vecina. Aquí nos advierten de los riesgos de andar haciendo tertulias fuera de casa.

•  Y ¿qué me decís de éste?

•  El agua y la mujer, a nada han de oler , o este otro: la mujer que no huele a nada, la mejor perfumada. - ¿qué pasaría si esto ocurriera?, pero si nos tienen bombardeados con anuncios de colonias, la mayoría para mujeres…. Sin darnos cuenta movemos un porcentaje enorme de cifras en la economía del país.

Y así sigue el diccionario con un montón de proverbios y dichos más, pero casi ninguno de alabanzas a la mujer. Busco, a continuación, un librito de refranes populares, y encuentro uno que refleja, a mi juicio, la opinión que en realidad se tiene de las mujeres, y es que en el fondo somos poderosas, influyentes, fuertes, no olvidemos que sin nosotras el mundo no existiría, concebimos y parimos y somos la perpetuidad de la especie.

•  Por dondequiera que fueres, ten de tu parte a las mujeres. Y dice que este refrán afirma que el verdadero poder del mundo lo tienen las mujeres. Si un hombre tiene a su favor al público femenino, no habrá quien le haga mal. Recomienda ser favorable a las mujeres para lograr favores. En un baile decía un hombre que las damas eran el paraíso de los ojos, el infierno de las almas, el purgatorio de las bolsas y el limbo de los pensamientos.

Espero que este repaso al refranero sobre nuestra condición “mujeril”, nos aliente a seguir luchando para conseguir los objetivos que nos propongamos, tanto en el ámbito familiar, como en el laboral y social, para que se oiga nuestra voz y que nos dejen ser mujeres, sin afectaciones, con naturalidad, libres, alegres, inteligentes, femeninas, trabajadoras, perfumadas, emprendedoras, guapas, feas, luchadoras, y gordas, que nos dejen también ser gordas, y que nos dejen, en suma, VIVIR.

 

 
Como dice la autora al final de este artículo: " Que nos dejen ser mujeres". Con el humor de Maitena en estas viñetas nos reimos de nosotras mismas, con alegría , libertad y sin complejos.