Viaje a Astún por Alfredo Gómez, 3º C
Nos montamos en el bus a las once y media camino de Jaca.
Cuando llegamos era de noche y paramos enfrente de las pistas donde íbamos a esquiar. Los monitores eran muy majos y tenían todos las mismas ganas de liarla que nosotros.
La primera noche creo que nadie durmió y cuando todavía no había amanecido y vinieron a despertarmos dando golpes a la puerta, no nos podíamos levantar de la cama.
Los desayunos estaban decentes y nos preparábamos para salir hacia las pistas de Astún. La primera clase con Jon, el monitor de snow, fue bastante dolorosa. Todos nos caimos más de diez veces como mínimo. La comida estaba bien y después de comer volvíamos al albergue, nos duchábamos y salíamos a dar una vuelta por el pueblo de Jaca algunos días y otros nos quedábamos por allí esperando a cenar, que por cierto, la cena no estaba nada bien.
Después de cenar jugábamos en una sala con los monitores al futbolín o al ping pong algunos días y otros a unos juegos que hicieron pasar vergüenza a muchas personas. También fuimos a la bolera un par de días y a la discoteca donde nos entregaron los diplomas.
La mañana siguiente nos dedicamos a tirarnos bolas de nieve porque había nevado mucho y no pudimos hacer snow hasta que fue más tarde.
La despedida de los monitores fue lo peor aunque algunos no hemos perdido el contacto con ellos.