Durante el mes de octubre de cada año se celebran tres días con significado ambiental específico, a saber: el Día Mundial de los Animales; el Día Mundial del Hábitat; y el Día Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales. Cualquiera de los tres presentan pos sí solos la entidad suficiente como para dedicarle la monografía del mes de octubre.
El primero para seguir reflexionando y profundizando en las relaciones que establecemos no ya con la fauna salvaje sino incluso con nuestras mascotas.
En el CALENDARIO AMBIENTAL de 2008, escribíamos en Siringa el 4 de octubre en el
El segundo por el auge experimentado a lo largo de los años por los núcleos de población, en los que ahora mismo prácticamente vive la mitad de la población mundial, con los problemas que ello conlleva no solo para el medio ambiente local, sino incluso, para el medio a mayores escalas, incluso global.
En el CALENDARIO AMBIENTAL de 2008, el primer lunes de octubre en relación con el
Sin embargo, para este mes nos decantamos por la REDUCCIÓN DE LOS DESASTRES NATURALES; un tipo de relación entre los seres humanos y la naturaleza en la que desgraciadamente, como se muestra de manera palpable y evidente, día tras día, somos casi agentes pasivos, ya que no tenemos control sobre la dinámica desencadenante de los múltiples procesos que nos afectan, aunque si podemos ofrecer algunas mecanismos predictivos y preventivos que pueden paliar, la grave incidencia sobre la vida y los bienes materiales y culturales.
En el CALENDARIO AMBIENTAL de 2008, el segundo miércoles de octubre en relación con el
¿ES POSIBLE LA REDUCCIÓN DE LOS DESASTRES NATURALES?
Cualquier persona sensible con un mínimo de información, aunque no sea ella la protagonista directa de la acción ni lo vaya a ser en su vida, percibe la existencia de una serie de acontecimientos de origen natural que se repiten con una periodicidad más frecuente de lo necesario, y que, o bien conllevan pérdidas de vidas humanas, de bienes materiales en cuantías desproporcionadas o la del patrimonio histórico cultural, cuando no son todas estas acciones a la vez. Son los desastres o catástrofes naturales.
Puede decirse entonces que hay una preocupación social por el tema y que, además, está justificada, sobre todo si se repasen algunos de los eventos catastróficos ocurridos en diversos lugares del planeta y en nuestro propio país en los últimos veinticinco años. Durante este mes de octubre de 2009 (y hasta el día 19 en el que se concluyó este trabajo), se han producido varios, como el terremoto de Sumatra, del de Samoa o el del tsunami de la Polinesia consecuencia del seísmo anterior.
Fte. : click en imagen
Nadie está a salvo de ellos, incluso un Estado relativamente modesto en cuanto a extensión superficial como es España está afectado por los riesgos que se citan a continuación en ése orden precisamente: inundaciones, riesgos ligados a los efectos erosivos, movimientos de ladera, riesgos marítimos, geotécnicos asociados a las arcillas expansivas, y en última instancia, los riesgos que en otras regiones del planeta suponen la tasa más importante de perdidas, como son los terremotos y volcanes.
Así, las previsiones de gasto económico como consecuencia del paso de un riesgo potencial a un riesgo efectivo en nuestro país suponen un importe del orden de 30000 millones de euros para las décadas comprendidas entre 1986-2016.
La preocupación a escala planetaria queda reflejada en el directorio de la Oficina General de Naciones Unidas, donde puede leerse como organización integrada, la UNDRO : U.N. Disaster Relief Office , u oficina de las Naciones Unidas para los Desastres y Riesgos, encargada, sobre todo, de la ayuda a los países en desarrollo, donde desgraciadamente se concentran la mayoría de los desastres naturales.
En el mismo sentido y como consecuencia de la frecuencia de los desastres naturales se declaró la década de los años 90 del siglo XX, como: La Década Internacional de Reducción de los Desastres Naturales , con un objetivo claro, la de reducir mediante el esfuerzo concertado su impacto destructivo. En ello estamos en el 2009, en tratar de reducir como sea dichos desastres que asolan el planeta.
Antes de tratar de contestar la pregunta que sirve de entrada, debemos pensar en que previamente a la generación de un desastre se precisa la existencia de un riesgo natural. Pero ¿Qué es un riesgo natural? Se puede definir el riesgo natural, como “aquel que se deriva del funcionamiento y de la dinámica de un sistema natural” . Se debe entender, por tanto, que se producen sin la intervención antrópica, (humana), y son consecuencia de procesos dinámicos y evolutivos que tienen lugar en el planeta en general o en cualquiera de los sistemas que lo integran en particular.
Hay pues dos conceptos por destacar y diferenciar, el concepto de riesgo y el de desastre o catástrofe. Al igual que quien circula por una autovía está sometido al riesgo de sufrir un accidente, con diferentes posibilidades de que ocurra dependientes de muchos parámetros, algunos controlados por la propia persona y otros ajenos a ella; sólo cuando se produce efectivamente el hecho en sí, se puede hablar de catástrofe en sus diversos términos. Por lo tanto generalizando podríamos definir la catástrofe como: “la activación de los parámetros físicos o químicos que caracterizan el riesgo produciendo perdidas en las vidas humanas o en sus bienes, (daños)” .
La diferencia por tanto entre riesgo natural y catástrofe radica para algunos autores en el análisis de los daños producidos. Si no los hay se habla de riesgo en sí, si lo hay, porque se desencadenan los parámetros que lo caracterizan (u ocurrencia), entonces se habla de catástrofe.
Cuando la probabilidad de ocurrencia de un riesgo se hace efectiva el riesgo se puede convertir en desastre, sobre todo teniendo en cuenta otros dos factores por considerar: la exposición de la zona, entendida por el número de personas por km 2 que hay en ella, y la vulnerabilidad , parámetro que define los bienes del lugar susceptibles de sufrir daño material.
¿Se hablaría de catástrofe cuando se activa el riesgo de un seísmo en un paraje absolutamente despoblado de vida humana? Es evidente que puede hablarse de catástrofe ecológica, ambiental o en el medio, pero con esa consideración de daños que se hacia antes, no.
Dicho esto y descartando cualquier criterio de clasificación que pudiera considerar los riesgos con mayor o menor intervención humana, (que los hay), los riesgos naturales, se pueden establecer los siguientes grupos:
Los Riesgos Biológicos. Derivados de la evolución y actividad de los integrantes del sistema Biosfera que sin lugar a dudas ha dado lugar a desastres a lo largo de la historia de la humanidad. Sería el caso de las numerosas pandemias que han asolado y asolan la población humana; léase la peste bubónica en la Edad Media o la más recientes del SIDA, y sin ir más lejos, la de la gripe en todas sus versiones, española, aviar, gripe A, etcétera.
Sin duda los efectos de los casos citados han sido o son devastadores para la humanidad. En el caso de la peste, las estimaciones rondan los veinticinco millones de europeos muertos y otros setenta millones entre los habitantes de los continentes africano y asiático. Lo mismo podría decirse de la gripe denominada de forma infausta como española, responsable de entre cincuenta y cien millones de muertes entre 1918 y 1919. En otros, aunque no estamos en las mismas condiciones sanitarias que entonces, también suponen un gasto extraordinario en personas y bienes sanitarios.
Virus de la gripe ( Fte.: bligoo.com)
Los Riesgos Físicos.Se incluyen en este término todos aquellos riesgos ligados a la dinámica de los sistemas naturales inanimados de la Tierra, como son: la Atmósfera, la Hidrosfera y la Geosfera. Se pueden subdividir además en:
Riesgos Climáticos. En las que "el riesgo se produce como consecuencia de la dinámica atmosférica". Como ejemplo de riesgo climático hay que apuntar las situaciones características del Levante español o de la Cornisa cantábrica, en situaciones como las denominadas de "gota fría", de actividad durante este mismo final de verano y comienzo del otoño.
Riesgos Geoclimáticos.Resultado de la combinación de situaciones de riesgo en dos sistemas diferentes relacionados, como son la atmósfera y la geosfera. Así, se pueden ejemplarizar casos como los que se dan cuando se produce una precipitación intensa en un lapso de tiempo muy corto, es evidente que hay un riesgo climático que puede desencadenar avenidas e inundaciones, algunas tristemente célebres como la ocurrida en Biescas, (Huesca), deslizamientos, desprendimientos, etc.; los cuales se dan con mucha mayor frecuencia que la deseada.
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Riesgos Cósmicos. A veces, el riesgo proviene directamente del espacio exterior, es el caso de las situaciones provocadas por "la caída de meteoritos, restos cometarios, asteroides, etc., sobre la Tierra, al entrar estos cuerpos en el campo gravitatorio terrestre y ser atraídos hacia ella". Riesgo posible y factible como lo atestiguan las muestras explícitas dejadas por los impactos y las consecuencias derivadas de ellos, como la hipótesis que considera la extinción de grandes grupos de familias de organismos durante el límite K-T.
Cráter de impacto Barringer. Fte.: click en imagen.
Riesgos Geológicos."Todo proceso en el medio geológico, en la geosfera, de génesis natural, (en ocasiones inducida o mixta), susceptible de generar un daño económico y social para alguna comunidad, en cuya predicción y prevención se utilizan criterios científicos geológicos".
Normalmente para clasificar los numerosos riesgos geológicos que pueden darse se recurre a establecer el origen del suceso y de las energías que intervienen en él. De esta forma se pueden clasificar los riesgos geológicos en dos grandes grupos: internos y externos.
Los primeros, son aquéllos que se producen como consecuencia de la actividad de la energía interna del planeta, caso de los riesgos: sísmico; volcánico; tsunamis; o los halocinéticos.
[ Trabajo realizado por alumnos de 1º1 Bachillerato. Ciencias del Mundo Contemporáneo. Curso 2008-09 ]
Los riesgos geológicos externos.Genéticamente asociados a los procesos dinámicos terrestres derivados de la liberación de la energía externa que el planeta recibe del Sol y sus consecuencias. Entre los que destacan: Los movimientos de ladera o movimientos en masa; los fenómenos eólicos con desplazamiento de dunas; los fenómenos de subsidencia; los riesgos asociados a los acantilados; los derivados de las características litológicas y geotécnicas de las rocas.
Los riegos integrales. La consideración de "Gaia", la Tierra, como sistema global, permite establecer un nuevo grupo de riesgos, los que se producen como consecuencia del desequilibrio entre los grandes sistemas del conjunto, que son aquellos riesgos producidos por la modificación natural e inducida de los parámetros que caracterizan los principales sistemas, como son: La alteración del clima terrestre en todas sus facetas : calentamiento global, agujero de la capa de ozono, lluvia ácida, contaminación local, que derivarán probablemente en un cambio climático previsible. La contaminación de los mares y océanos; la alteración de los grandes ciclos de los elementos biogeoquímicos.
¿Qué debemos hacer para procurar la reducción de los desastres naturales.
Los mecanismos paliativos de los riesgos naturales pasan por dos tipos de acciones:
- La Predicción de los acontecimientos.
- La Prevención.
¿Qué se entiende por predicción? “El conjunto de estudios que con una base científica sólida, permiten anticipar en el tiempo, ubicar en el espacio y calcular la magnitud e intensidad resultante de la activación de un riesgo”. Es evidente, que cada uno de los riesgos considerados tienen unos factores físico-químicos peculiares que los controlan, por lo tanto, las técnicas de predicción son diferentes según los casos que se consideren, además de ser variables los grados de fiabilidad conseguidos en cada caso.
Por eso, para una buena predicción se requieren las siguientes circunstancias:
- Los medios científicos y tecnológicos para el estudio de aquellos factores que pudieran considerarse como precursores ante de una situación de riesgo.
- Un personal con el nivel de formación y preparación necesario para el análisis de la situación de riesgos.
- Un Sistema de Información Geográfico con capacidad de cartografiar las áreas susceptibles de riesgo.
De la predicción de riesgos efectiva surge la necesidad de disponer de otro conjunto de acciones agrupadas en este caso bajo el nombre de prevención de riesgos. O “Conjunto de medidas que apoyadas en la predicción científica de un riesgo, van encaminadas a paliar sus efectos, mitigar los daños, minimizarlo a los límites razonables”.
Una vez cumplimentadas las etapas de predicción y prevención, ante una situación de riesgo o de catástrofe hay que ir más allá y entonces se hacen necesarias un conjunto de medidas encaminadas a corregir los efectos causados o a anticiparse a los mismos. Las medidas pueden ser de dos tipos:
- Medidas estructurales.
- Medidas no estructurales.
Las primeras son aquellas que para la corrección de los efectos, requieren técnicas constructivas o de cualquier otro tipo que supongan desembolso económico. Valga como ejemplo la construcción de estructuras de sujeción o gaviones en los taludes de las carreteras para evitar los movimientos de ladera que pudieran afectarla, o los espigones que abrigan los puertos, las canalizaciones de ríos que regulan su dinámica, etc.
Por el contrario, si las medidas no requieren obras ni desembolso económico concreto para su ejecución, se las denomina, no estructurales, y son, el conjunto de ideas que quedan recogidas en los planes de Ordenación del Territorio,los mecanismos programados de Coordinación de las Autoridades civiles y militares encargadas de la seguridad nacional, de la Protección Civil, la Cruz Roja, los departamentos de Sanidad, etc.